Una empresa tecnológica nacida en Durazno logró posicionarse en el mercado nacional del software de gestión y hoy brinda servicios a cientos de firmas en Uruguay y Paraguay. Se trata de Qu Productos Digitales, integrante de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI), cuyo socio fundador, Enrique Alonzo, repasó la trayectoria del emprendimiento en una entrevista con la diaria.
Soluciones para pymes: facturación, gestión y movilidad
La firma ofrece soluciones orientadas especialmente a pequeñas y medianas empresas: sistemas de facturación electrónica, software de gestión en la nube, herramientas para distribuidoras y comercios minoristas, y plataformas para administración de clientes y generación de pedidos desde dispositivos móviles.
El objetivo, según Alonzo, es simplificar los procesos administrativos y operativos integrando distintas áreas del negocio en un mismo entorno digital, un enfoque que responde a la realidad de pequeños emprendedores que no cuentan con estructuras dedicadas a tareas administrativas complejas.
Del data center local con el Centro Comercial a la nube
El origen del emprendimiento se remonta a 2015, cuando Alonzo y sus socios detectaron una necesidad concreta vinculada a la facturación electrónica. El proyecto nació en articulación con el Centro Comercial e Industrial de Durazno, una apuesta institucional local que marcó el punto de partida.
«En ese momento armamos un pequeño data center con ellos y empezamos a trabajar en el software de facturación electrónica para cada cliente que nos consultaba», recordó el empresario.
En 2019, la empresa dio un salto tecnológico importante al desarrollar un software en la web, más accesible para empresas pequeñas y unipersonales. La migración a la nube amplió el público potencial y permitió escalar el modelo de negocio hacia mercados más exigentes y dispersos geográficamente.
De comercios minoristas a frigoríficos: una cartera diversa
Desde entonces, Qu amplió sostenidamente su cartera de productos y actualmente trabaja con unas 700 empresas en Uruguay, además de clientes en Paraguay. Sus desarrollos alcanzan rubros diversos:
- Distribuidoras.
- Comercios minoristas.
- Frigoríficos.
- Remates ganaderos.
Un caso particularmente ilustrativo es el del propio Durazno. «En Durazno, tres o cuatro frigoríficos contrataron los servicios de Qu, que generan todo el proceso, desde que los animales llegan al frigorífico hasta la facturación a los proveedores», relató Alonzo, en un ejemplo del nivel de integración que puede alcanzar el software en procesos industriales complejos.
Inteligencia artificial: «No hay vuelta atrás»
La empresa ya incorporó herramientas de inteligencia artificial en su trabajo diario, tanto en el desarrollo como en la atención a clientes. «Estamos desarrollando la automatización de cada uno de los procesos y de soporte para nuestros clientes con inteligencia artificial, y también en nuevos proyectos para obtener una manera más rápida de generar soluciones», indicó Alonzo.
Para el empresario, la adopción de estas tecnologías es inevitable. «Es algo que ya está y que no hay vuelta atrás, por lo tanto tenemos que adaptarnos. La IA tiene que ser un compañero más en cada una de las gestiones de las empresas», sostuvo, aunque advirtió sobre la necesidad de mantener controles de seguridad sobre los resultados producidos con estas herramientas.
El impacto ya se siente incluso en la propia estructura de costos del desarrollo de software. «Lo que antes llevaba una hora de trabajo para un programador, hoy con esta tecnología le lleva 15 minutos. La manera de cotizar los trabajos ha mutado, ha cambiado mucho», describió.
Un sector en crecimiento sostenido
El desarrollo de Qu se inscribe en un contexto favorable para la tecnología uruguaya. Según datos de Uruguay XXI, el país es el segundo mayor exportador de software per cápita de América Latina.
De acuerdo con las últimas cifras publicadas por CUTI, en 2023 el sector alcanzó los 3.381 millones de dólares, equivalentes al 4,4% del PIB nacional, con un crecimiento del 19% respecto al año anterior. Un marco propicio que explica, en parte, por qué una empresa nacida en el interior pudo escalar al ámbito regional.
Los desafíos de nacer fuera de Montevideo
Alonzo reconoció que haber surgido en el interior del país implicó obstáculos adicionales, sobre todo a la hora de competir con empresas de estructuras mucho más grandes. Definió al ecosistema tecnológico uruguayo como «muy concentrado en Montevideo», aunque señaló que existen oportunidades para quienes trabajan desde el interior si logran construir cercanía con sus clientes.
Sobre la competencia, el empresario relativizó la existencia de grandes barreras, aunque reconoció las limitaciones del tamaño del mercado local y la presencia de firmas internacionales que acceden a clientes con mayor capacidad económica. Aun así, defendió el nivel del desarrollo nacional: «Hay muchas empresas y herramientas que pueden suplantar perfectamente a cualquiera de las empresas internacionales que andan en la vuelta».
Una mirada optimista sobre el futuro del país
De cara al futuro, Alonzo se mostró optimista respecto al potencial de Uruguay para consolidarse como un polo regional de software. «Tiene la capacidad, un montón de tecnología, de desarrollos, y no tengo dudas de que puede», afirmó, aunque introdujo un matiz realista: advirtió sobre la volatilidad de las inversiones extranjeras, que pueden llegar con fuerza pero también retirarse con rapidez si cambian las condiciones globales.
Con información de la diaria.

