La radio tiene un largo recorrido en la historia de los medios de comunicación en el país, es parte de la historia del mismo ya que ha incidido en aquella y en su cultura a través de generaciones.
En la década de 1920 se producen importantes hechos que impulsan la difusión de la radiotelefonía, es decir la trasmisión de información por medio de ondas de radio en el Uruguay.
Utilizando un verbo de origen ingles, broadcast, trasmitir por medio de ondas, las nuevas emisoras que asomarán en el panorama de las comunicaciones uruguayo se llamarán broadcasting, y al propietario de las mismas, broadcaster.
En 1922 la primera radio que sale al aire en Montevideo, que luego será denominada El Espectador, dos años mas tarde, radio Montecarlo. Emisoras que nacen gracias a la presencia de medios técnicos proporcionados por dos grandes empresas norteamericanas como eran General Electric y Westinghouse y que habían desembarcado por ese entonces en el Río de la Plata.
En 1924 una resolución del Poder Ejecutivo, para frenar la irrupción de trasmisiones desde la Argentina, autoriza el establecimiento de una emisora de radio en la ciudad de Paysandú, así nace CW 35 Radio Paysandú, será la segunda broadcasting del país.
El espíritu visionario de Evangelisti
En 1921 se establece definitivamente en la ciudad de Durazno, un joven nacido en Montevideo, que integraba junto a sus padres de origen italiano, la compañía de operetas “Maresca” que luego de actuar en nuestra ciudad se había disuelto el año anterior.
El joven en cuestión era Raúl Héctor Evangelisti Orlandi, que venía a probar suerte como profesor de violín, instrumento el cual ejecutaba en la citada compañía.
Evangelisti tuvo también otros intereses, como el deporte, fue ciclista y jugador de volleyball, y además se interesó muy pronto en la radioafición. De esta última surgirá su aplicación a la concreción de una emisora de radio para Durazno.
A su práctica de la radioafición pronto se agregaron sus trabajos de experimentación para montar una broadcasting que pudiera emitir en la modalidad de amplitud modulada.
Luego de varios intentos y pruebas estuvo en condiciones de realizar las primeras trasmisiones de prueba con medios precarios que luego mejoraría.
En 1926, el 25 de agosto, y luego de realizar las gestiones técnicas necesarias y contar con el concurso del ingeniero Luis Artola y del comerciante y empresario Joaquín Serratosa, nace la primera radio de la ciudad, con la característica CW 25 y que llevara el nombre de Radio Durazno, hoy en el 1430 del dial.
La “25” en el aire
La novel emisora comenzó a funcionar con una breve programación que se ofrecía, al principio, en horarios discontinuados, en un local de calle 18 de Julio próximo a calle Sarandí (hoy Manuel Oribe)
Ya a principios de la década de 1930, pasa al local de Oribe 785, contiguo al edifico del actual Museo Casa de Rivera. Según dato aportado por Mario Filippini, en 1933 ya se habría instalado allí un nuevo transmisor y las emisiones se hacían con un alambre que cruzaba la plaza Independencia hasta la iglesia y que oficiaba como antena. El citado medio tecnico provenía de la CX12 Radio Westinghouse, de Artola, que mas tarde seria Radio Oriental.
Llegados los años 60, Radio Durazno ya se ubicaba en un local sito en calle Dr. Penza casi Rivera, y además se producen cambios en la sociedad comercial en la cual Evangelisti, en 1966 vende su cuota parte a la viuda de Serratosa y a César Stajano Wilson, haciéndose cargo de la empresa este último.
Por ese entonces la gerencia de programación pasa a ser desempeñada por Carmita Bonfrisco, una joven e inquieta locutora local la que le dará un importante impulso a la radio.
Hitos y nombres a lo largo de la vida de la radio
La radio ha sido además de un medio que puso en comunicación a la ciudad con el interior del departamento, también un importante vehículo en lo que hace a la construcción cultural y a la definición de una identidad propia.
Así, ha estado ligada en distintas épocas con acontecimientos que han despertado el interés del público oyente en Durazno y fuera de los límites del departamento convirtiéndose en una referencia regional obligada.
Un fenómeno popular, que además ha tenido a Durazno como laureado protagonista, ha sido el fuúbol. Las transmisiones deportivas de diferentes certámenes, y en especial el Campeonato del Sur y la Copa del Interior, fueron seguidas por equipos periodísticos de gran nivel, recordemos los relatos en la voz de Antonio Adinolfi por varios años y de tantos otros como Ruben Rojas y Luis Eduardo Ligüera.
En la faz cultural dos muestras de la atraccion de la radio en los niños y jóvenes como lo fue el espacio que Bautista Díaz González, el “Tío Noé” que llenaba la improvisada fonoplatea de la radio con la actuación de aquellos cantando o demostrando diferente habilidades artísticas; y luego, con la organización y conducción de Carmita Bonfrisco, el “Torneo del Saber Estudiantil” llenando con el público que acompañaba a los concursantes las instalaciones del Club Centro Unión, la vieja Casa de la Cultura o el Teatro Español.
La juventud de los 70 con la música en la tarde del programa que concitaba la atención de todos como lo fue Mandioca con Dakar de Campo, o las mañanas de Vivir con alegría, con la conducción de Eduardo Caltieri.
Ante los micrófonos de la emisora han pasado singulares y destacados locutores y animadores, y artistas que incluso han tenido sus espacios.
También ha sido la 25 la radio del Festival Nacional de Folklore desde sus inicios, apostando a la difusión del evento y de la musica popular.

La información y las coberturas periodísticas de todos los hechos que se suceden en la ciudad con figuras como Oscar Lobelcho, Emib Suárez Silvera, Néstor Lima, Jesús Carlos Correa, Fernando Rodríguez Bonaudi, y muchos otros.
Las voces femeninas tuvieron su participación como locutoras en la historia de la radio, recordemos a nombre como los de María Azunción Silva, Luz Silveira y Gloria Belén.
La CW 25 era la responsable de llenar las horas en el devenir de la ciudad, día a día, y como decía aquel recordado slogan “El aire es nuestro” y que muy bien lo ilustraba.
Y esto es solo un apretado pero incompleto resumen de tanta historia contenida en este primer siglo de vida.
Las imágenes que ilustran este artículo han sido cedidas por Jesús Carlos Correa, excepto la de Carmita Bonfrisco que pertenece al archivo del autor.

