José Pereyra, representante de los empresarios en el directorio del Banco de Previsión Social (BPS), visitó Durazno y no esquivó ningún tema. Habló de una realidad económica que definió como compleja, de las trabas que enfrentan las pymes, de un sistema de seguridad social al que comparó con Frankenstein, de su posición crítica sobre las Afaps y de su decisión de no ir por la reelección en las elecciones del 22 de noviembre.
«Cada inversión que se da en el país se debe festejar»
Pereyra describió un panorama marcado por el cierre de empresas y un nerviosismo extendido en la sociedad. Dijo encontrarse con esa realidad en cada parada de la recorrida que viene haciendo por el país: «Actores políticos, sociales, empresariales nos dan cuenta de problemas que enfrentan diferentes empresas». Subrayó que el impacto es especialmente visible en el interior: «Es notoria la preocupación por defender activos de cada departamento».
Ante la pregunta de cuánto inciden la coyuntura internacional y las decisiones del Estado, respondió que «todo tiene que ver con todo» y reclamó señales claras para la inversión: «Estamos en un mundo muy competitivo y la coyuntura internacional no colabora. Es real, pero también es importante dar señales».
Su diagnóstico apunta al peso del Estado y a la carga que representa para quien quiere emprender. «Debe entenderse que cada emprendimiento que abre está generando nueva riqueza. En lugar de estar pensando cómo cobrarle nuevos aportes a la riqueza se debería pensar cómo se genera más riqueza o estimular que la misma no quede en una cuenta bancaria», planteó.
El BPS y las pymes: «Tu madre te perdona, el BPS no»
Al referirse a las pequeñas y medianas empresas, Pereyra reconoció que herramientas como el monotributo ayudan en los primeros pasos, pero señaló que el problema aparece cuando se piensa en crecer.
Anunció que en los próximos días ingresará al Parlamento un proyecto sobre multas, mora y recargos del BPS. Para ilustrar la situación usó una comparación que no dejó margen a la interpretación: «Uno se puede olvidar de la fecha de la madre pero del vencimiento del BPS no. Tu madre te perdona, el BPS no: a la hora tenés un 20% de multas, moras y recargos».
Describió el efecto en cadena que genera el incumplimiento para una pequeña empresa: imposibilidad de jubilarse, dificultades para que los hijos cobren pensión, y un tránsito hacia la formalización que calificó de demasiado largo y riesgoso. «Hoy tenemos muchas empresas sufriendo ello», afirmó.
Al comparar los distintos proyectos en discusión, distinguió tres enfoques: el suyo, orientado a aliviar la carga para que más gente aporte voluntariamente; el del gobierno, con un perfil más recaudatorio; y el de la oposición —en base a lo planteado por el senador Botana—, pensado en el «reenganche» para que nadie quede en el camino.
Un sistema «tipo Frankenstein»
Al hablar de la seguridad social, Pereyra no anduvo con rodeos: la definió como un sistema «tipo Frankenstein», construido a base de parches. Aclaró que el fenómeno no es exclusivo de Uruguay: «Les sucede lo mismo a los alemanes, ingleses, todos padres de este tipo de sistemas». Y puso como referencia a los países escandinavos, donde el trabajador sabe desde el primer día de aporte cuándo se retirará y con cuánto: «En el nuestro no sucede».
Señaló que la voz empresarial fue la única que se hizo escuchar con fuerza en el proceso de reforma, y cuestionó que el BPS concentre funciones que podrían estar en otras órbitas. Puso como ejemplo los centros de salud en Montevideo y los seis millones de dólares que se destinan al traslado en ambulancias de personas del interior: «No decimos que se saque, pero por lo menos discutámoslo». También mencionó una asimetría concreta: mientras al trabajador activo el BPS le subvenciona los lentes, al jubilado solo se los presta.
No va por la reelección
En las últimas horas Pereyra anunció que no buscará la reelección en el BPS. Fundamentó la decisión en el valor de la palabra empeñada y en la convicción de que no hay que perpetuarse en los cargos. «Con un 10% del período aún por delante, trabajaré intensamente hasta el último día», afirmó.
Respaldará la candidatura de Bernardo Aldabalde por el orden empresarial, la de la doctora Lorena Roqueta por el orden de los trabajadores activos y la de Renaldo Borreiro por el orden de los jubilados y pensionistas. Las elecciones del BPS se realizarán el domingo 22 de noviembre y habilitarán a más de 2.200.000 votantes para renovar simultáneamente los tres órdenes sociales del directorio.
Su posición sobre las Afaps
Pereyra aclaró que no está en contra del ahorro individual, pero sí tiene reparos sobre el modelo. Señaló que los países que adoptaron la receta chilena son, en su mayoría, africanos, de Europa Oriental y latinoamericanos, y que el 60% de ellos ya abandonó el sistema por considerarlo fracasado. «Queda un 40% trabajando, dentro de los cuales está Uruguay», indicó.
Sobre Chile, apuntó que la discusión hoy pasa por mejorar el sistema al servicio de la gente. Y para Uruguay reclamó un debate sin trincheras: «En lo primero que hay que ponerse de acuerdo es en qué sistema queremos». Apostó por un modelo propio: «Debería haber una línea de trabajo, ir por un modelo propio uruguayo».

