Uruguay se va a casa. La derrota 0-1 ante España en el Estadio Akron de Guadalajara, con el único gol de Álex Baena al aprovechar un error grosero de Fernando Muslera en el minuto 42, confirmó lo que los dos empates previos ya insinuaban: esta Celeste no estaba para este Mundial.
Es la segunda eliminación consecutiva en fase de grupos — algo que nunca había ocurrido en su historia — y la quinta en total, después de Chile 1962, Alemania 1974, Corea-Japón 2002 y Catar 2022.
El otro resultado del grupo sentenció cualquier esperanza matemática: Cabo Verde empató 0-0 con Arabia Saudita en Houston y clasificó segundo con tres puntos, dejando a Uruguay tercero con dos, insuficientes para entrar entre los mejores terceros del torneo. El debutante africano que Uruguay no supo doblegar avanza a los dieciseisavos — donde enfrentará a Argentina el 3 de julio en Miami—. La Celeste, no.
El partido que lo terminó de hundir
España llegó a Guadalajara con la clasificación en manos y sin ninguna urgencia. Uruguay llegó con la obligación de ganar y, según se filtró durante el día, con el vestuario partido.
La historia duró hasta el minuto 42: Álex Baena remató desde la frontal del área y Muslera —el arquero de 40 años que disputó su quinto Mundial consecutivo— calculó mal la trayectoria y vio cómo el balón se le escurría al fondo de la red.
Bielsa no esperó al descanso: al entrar al vestuario sacó a Muslera y puso a Sergio Rochet, uno de los cuatro jugadores que la noche anterior lo habían enfrentado en una tensa reunión. La Celeste tuvo sus chances en el segundo tiempo: Nicolás de la Cruz pegó en el palo desde larga distancia y Mathías Olivera disparó al cuerpo de Unai Simón. Desde el otro lado, Ferrán Torres también se encontró con el travesaño en la más clara de España. El 1-0 no se movió.
En el descuento, Agustín Canobbio fue expulsado por una falta sobre Pau Cubarsí con el partido ya perdido: imagen fiel de cómo termina este ciclo.
El motín que nadie quiso ver
La noche del jueves, a horas del partido más importante, cuatro referentes del plantel —Sergio Rochet, Manuel Ugarte, Rodrigo Bentancur y Federico Valverde— pidieron una reunión privada con Bielsa. El mensaje fue directo: la metodología de entrenamiento los agotaba, varios llegaron al Mundial con el cuerpo resentido, y querían jugar ante España en bloque bajo y al contragolpe, lo opuesto al estilo que el técnico impuso desde el inicio de su ciclo.
Bielsa respondió reuniendo a todo el plantel en una charla de 48 minutos en la que defendió su idea de juego, les reprochó que ya habían intentado su cese en otras ocasiones y reconoció que había convocado jugadores que no estaban al cien por ciento. Según los medios uruguayos, hubo jugadores que se levantaron y se fueron mientras el entrenador todavía hablaba. Uruguay salió a la cancha al día siguiente con esa grieta abierta, y se notó.
Tres partidos, ninguna victoria
El recorrido fue dolorosamente consistente en su mediocridad:
Fecha 1 — Arabia Saudita 1-1 Uruguay. La Celeste se fue al descanso perdiendo 1-0 y empató gracias a un gol de Maximiliano Araújo, pero no encontró el segundo en un partido que debió ganar para no depender de nada.
Fecha 2 — Uruguay 2-2 Cabo Verde. El partido más doloroso. Uruguay llegó a estar 2-1 arriba con los dos goles de Araújo y dilapidó la ventaja con errores defensivos en el tramo final. Cabo Verde, el equipo que nunca había jugado un Mundial, se llevó un empate que resultó ser de oro.
Fecha 3 — Uruguay 0-1 España. Bielsa debutó con Muslera en el arco, lo sacó al descanso tras el error en el gol, vio a su equipo generar pero no convertir, y despidió el Mundial desde el banco con la misma idea táctica que sus jugadores rechazaron la noche anterior.
El final de Bielsa y una era que terminó antes de empezar
Marcelo Bielsa asumió en mayo de 2023 con la misión de construir el puente entre la generación de Suárez, Cavani y Godín —ya fuera— y la que encabezan Valverde, Araújo y Darwin Núñez. Lo que quedó en evidencia en este Mundial es que ese puente nunca terminó de cuajar. El equipo tuvo jugadores de enorme nivel individual pero nunca encontró una identidad colectiva que los potenciara; llegó al torneo con lesionados y con la confianza resquebrajada, y se fue con el vestuario dividido.
Bielsa había anunciado que su ciclo terminaba con el Mundial. Se va, entonces, sin la victoria que toda la Celeste necesitaba. Uruguay tendrá que reconstruir desde cero, con una generación de jugadores talentosos que este torneo dejó con más preguntas que respuestas, y con el recuerdo amargo de haber sido eliminado por un debutante que empató cero a cero con Arabia Saudita y avanzó de ronda igual.
Posiciones finales Grupo H
| Pos. | Equipo | Pts | G | E | P | GF | GC |
|---|---|---|---|---|---|---|---|
| 1° | España | 7 | 2 | 1 | 0 | 5 | 0 |
| 2° | Cabo Verde | 3 | 0 | 3 | 0 | 2 | 3 |
| 3° | Uruguay | 2 | 0 | 2 | 1 | 3 | 4 |
| 4° | Arabia Saudita | 2 | 0 | 2 | 1 | 1 | 4 |

