Silvana Lugano empezó hace cuatro años. Su primera vez en una pista fue en un Track Day en el Autódromo de El Pinar. Antes había tenido motos de alta cilindrada, pero para la calle, para hacer ruta, para recorrer el país. Hoy, cuatro años después, compite en el campeonato uruguayo —donde es la única mujer en su categoría— y hace dos años corre en simultáneo el argentino, que es de categoría mixta. Lleva podios en ambos.
Lugano vive en Durazno y representa a la ciudad en cada carrera. La historia que cuenta, sin embargo, excede lo deportivo: habla de un mundo «99,9% de hombres», de caídas y golpes en los primeros años, de momentos de duda, y de una decisión que sostiene: seguir.
El recorrido en pista
Hasta el año pasado compitió en la categoría 300 Stock del campeonato uruguayo, donde se trajo el tercer puesto en la general siendo la única mujer en competencia. Este año dio un paso adelante: corre en SBK, categoría 600 Stock, también compitiendo solo con hombres. En la primera fecha de la temporada, en una carrera donde la categoría enfrentó a motos Pro y Stock —1000 cc y 600 cc—, se trajo un primer puesto y un tercero en la general.
En paralelo, hace dos años empezó a competir en Argentina, donde las categorías son mixtas. El año pasado se consagró vicecampeona en Moto 3 (Honda 250 cc) del campeonato argentino, representando a Uruguay y a Durazno. «Me faltó una fecha, por eso no llegué al título de campeona», explica. Este año vuelve a pelear ese campeonato, y en las dos primeras fechas del SBK Argentino 2026 ya se trajo el primer puesto en Moto 3.
Dos campeonatos en paralelo
Es el segundo año que Lugano hace ambos campeonatos en simultáneo. Las fechas no se superponen: la Federación Uruguaya ajusta el calendario para evitar choques con el argentino, dejando una semana de por medio entre uno y otro. Aún así, sostener los dos frentes implica un desafío logístico y económico considerable.
En Argentina entrena con una desventaja importante respecto al resto de los pilotos: solo puede subirse a la moto el día anterior a la carrera. «Tengo solo un día para hacerme con la moto, entrenar y conocer la pista antes de las clasificaciones, sprint y carrera», cuenta. En Uruguay, el panorama no es mucho más sencillo: su equipo está en Montevideo, ella vive en Durazno, y los entrenamientos se hacen en Mercedes. Movilizar al equipo tiene un costo alto, por lo que solo logra entrenar una vez al mes antes de cada carrera. «Me resulta imposible entrenar lo que debería, pero aún así los resultados son muy buenos», resume.
Los primeros años: caídas y perseverancia
Los dos primeros años no fueron fáciles. «Fueron muchas malas experiencias de caídas, golpes, y conocer un mundo 99,9% de hombres», recuerda. Hubo un punto en que tantas malas experiencias la hicieron dudar si seguía. «Tuve la fuerza y la voluntad de continuar, lo cual hoy por hoy agradezco. No haber bajado los brazos y seguir con esta, mi pasión».
Su familia la acompaña en todo. «Hay un poco de todo: miedo, preocupación, porque es un deporte de alto riesgo, en el que podés salir muy lastimado, pero a la vez festejan conmigo cada podio».
El costo y los sponsors
Sostener dos campeonatos, más los entrenamientos posibles, hace que el aspecto económico sea uno de los puntos más complejos. El motociclismo deportivo es caro, y por eso Lugano apela al apoyo de empresas y comercios que quieran sumarse como sponsors. «Sin importar el aporte que hagan, para mí es súper importante. No solo en lo económico, sino también como forma de valorar mi trabajo, mi esfuerzo, y por representar a mi país, a mi departamento y a las mujeres».
Los dos equipos que la sostienen
Lugano subraya el agradecimiento a los dos equipos que la sostienen. En Uruguay trabaja con Mauro Urrutia, de MJM Performance, que le desarrolla la Triumph 675 cc con la que corre el campeonato uruguayo. En Argentina, su moto —la Honda 250 cc— está a cargo de Julián Audagna. «El agradecimiento es infinito a los dos equipos», dice.
Argentina: como en casa
La experiencia de competir afuera empezó casi como una prueba. El año pasado fue al SBK Argentino en una fecha junto a su equipo uruguayo, solo para vivir la experiencia. Le resultó tan interesante y desafiante que decidió hacer el campeonato completo. «Lo tomé como un crecimiento en todo sentido».
Del otro lado del río se siente acompañada. «En Argentina me siento como en casa. Mi bandera es colgada en el mástil junto a la de ellos, como hermanos. La organización es espectacular, al igual que los pilotos y cada persona que forma parte del campeonato».
Su referente, dice, es Jorge Martín.
Una categoría damas y un sueño en Brasil
Mirando hacia adelante, Lugano tiene dos ideas que le dan vueltas. La primera, abrir camino para otras: «Estaría genial formar una categoría damas en Uruguay. Me encantaría transmitir mi experiencia y ayudar a las chicas que les guste este deporte».
La segunda, llevar su recorrido más lejos: «Mi sueño sería poder hacer un campeonato en Brasil, pero los costos son demasiado altos. Así que por ahora mis metas son traerme el título de Argentina y luchar también el SBK uruguayo».
El cierre, en sus propias palabras, resume el espíritu con el que encara cada fin de semana de carrera: «Hasta que pueda voy a seguir luchando por esto, que es mi pasión, porque me llena en todo sentido. Y más, poder competir en otro país como lo hago, y poder levantar mi bandera en la grilla y en el podio con tanto orgullo».
Contacto y sponsors
Quienes quieran seguir la temporada de Silvana Lugano o sumarse como sponsors, pueden contactarla a través de su Instagram @silvana_lugano o al celular 092 938 862.
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