Con apenas 20 años, Génnesis Benítez se consagró campeona nacional y regional de motociclismo. Entre taller, estudio y trabajo, la duraznense ya se prepara para defender lo logrado en una exigente temporada 2026.
El rugir de una campeona
En un taller donde el ruido de las herramientas se mezcla con el olor a nafta, se cocina buena parte del éxito. Allí pasa muchas horas Génnesis Benítez, junto a su padre, Rubén Darío “Pincho”, ajustando motos y afinando detalles. No es una postal armada: es su rutina.
El 2025 fue el año en que todo ese esfuerzo dio frutos. Después de varias temporadas quedándose cerca, Génnesis logró lo que tanto buscaba: fue campeona del Regional Centro y campeona nacional en la categoría Mares.
“Siempre llegábamos a las finales, pero el título se nos escapaba. Este año se nos dio”, cuenta, con la calma de quien sabe que nada fue casualidad.
Regularidad, cabeza fría y constancia
El campeonato nacional no llegó por una carrera aislada, sino por constancia. “Había una pilota muy fuerte, pero las carreras se ganan estando en todas. Sumamos bien en cada manga y eso nos dio el título”, explica.
Entre viajes, entrenamientos y fechas, Génnesis reparte su tiempo entre Montevideo, donde estudia y trabaja, y el interior, donde compite. No es fácil, pero lo tiene asumido: “Es parte del camino”.
Del “no” inicial al equipo inseparable
Arrancó a los 10 años. Como pasa en muchos deportes de riesgo, al principio su padre no estaba convencido. “A lo primero no me quería dejar correr”, dice entre risas.
Hoy, esa resistencia quedó atrás. Padre e hija forman un equipo sólido, donde hay apoyo, confianza y también exigencia cuando hace falta. “Nunca me presionó con ganar. Siempre me dijo que hiciera mi carrera tranquila, y eso me ayudó mucho”, reconoce Génnesis.
Ganarse el lugar en un deporte duro
El motociclismo sigue siendo exigente, físico y mayoritariamente masculino. Génnesis no esquiva ese tema y lo enfrenta corriendo donde más duele: en categorías mixtas como 125cc Libres y 150cc.
“Hoy ya no es raro ver mujeres corriendo. Nos hemos hecho respetar”, dice con firmeza. Y sin levantar la voz, marca un camino para las más chicas.
2026: defender lo logrado
Lejos de relajarse, el foco ya está puesto en lo que viene. El objetivo es claro: correr los dos regionales y defender los títulos. El 17 de enero será la próxima prueba, en las nocturnas del Parque de la Hispanidad.
Antes de volver al trabajo en el taller, Génnesis se toma un momento para agradecer: sponsors, amigos y, sobre todo, la familia. “Sin ellos no se puede”, resume.
El equipo Benítez, una historia de taller y pasión
Detrás de cada campeonato hay horas invisibles. En el caso de Génnesis, esas horas se viven en el taller de su padre, “Pincho” Benítez.
“De chica se subía a la moto y parecía que había andado toda la vida”, recuerda él. “Al principio ni llegaba al piso”.
Con los años llegaron las mejoras, las caídas, las lesiones y también los aprendizajes. El punto de quiebre, según Rubén, fue la confianza: “Cuando ella se sintió segura, fue acelerar”.
Un cambio técnico clave —cubiertas con más agarre— y la cabeza en su lugar hicieron el resto. Así llegaron los títulos.
Para 2026, además, se asoma un hecho histórico: una carrera impulsada por la FIM para el Día de la Mujer, organizada y fiscalizada íntegramente por mujeres. Una noticia que sorprendió incluso a Génnesis en plena entrevista.

