En una emotiva cena de camaradería realizada en la sede del Club Sporting Yí, la Escuela Departamental de Ciclismo puso punto final a una gran temporada 2025, reuniendo a alumnos, docentes y familias en un clima de celebración y pertenencia.
La actividad marcó el cierre de un año de intenso trabajo, entrenamientos y competencias, pero también de vínculos que se fortalecen más allá de la bicicleta.
Un detalle con sello propio
Uno de los momentos más destacados de la noche fue la entrega de obsequios personalizados. Cada integrante recibió una taza con su caricatura, acompañada por el apodo con el que es identificado dentro del grupo.
El gesto despertó risas, emoción y aplausos, reforzando la identidad colectiva que distingue a la escuela.
Desde la organización señalaron que la idea fue reconocer a cada niño y joven en su individualidad, sin perder de vista que todos forman parte de una misma familia deportiva.
Mucho más que resultados
Si bien la temporada dejó buenos desempeños y crecimiento deportivo, el eje del encuentro estuvo puesto en los valores. La camaradería, el respeto y el sentido de pertenencia fueron protagonistas durante toda la velada.
Las anécdotas de competencias locales y regionales, los brindis y los recuerdos compartidos reafirmaron que la escuela no solo forma ciclistas, sino personas comprometidas, solidarias y unidas.
Mirando hacia el próximo desafío
Aunque se sintió la ausencia de algunos integrantes, el ambiente fue de alegría y gratitud. Con el cierre de la temporada, la Escuela Departamental de Ciclismo, bajo los colores de Sportivo Yí, ya comienza a proyectar un 2026 lleno de nuevos desafíos, con la misma pasión y espíritu de equipo que la caracteriza.
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