La Roja del Yí venció 3 a 1 y cerró el global 5 a 2. En semis enfrentará a Maldonado, primero de visitante. Mauro Olivera fue la gran figura.
La noche del domingo quedará grabada en la memoria de los hinchas de Durazno. Con un triplete de Mauro Olivera como hilo conductor, la Roja del Yí venció 3 a 1 a Nueva Palmira en el estadio Silvestre Octavio Landoni, cerró el global 5 a 2 y se metió entre los cuatro mejores de la 22ª Copa Nacional de Selecciones. En las semifinales, el rival será Maldonado, que eliminó a Colonia, y el primer partido se jugará con Durazno en condición de visitante.
Un primer tiempo de locos
Los primeros diez minutos marcaron el tono de lo que sería una noche intensa y sin especulaciones. Nueva Palmira, obligado por la desventaja del partido de ida, salió a presionar desde el arranque. A los 4 minutos, un tiro libre de Franco Gay se estrelló en el travesaño y enmudeció el estadio. Durazno respondió casi de inmediato: a los 7′, Emanuel Zapata habilitó a Nicolás Bravo, cuyo remate pasó por encima.
El partido no daba respiro. La Roja ya había tenido un gol anulado a Olivera por posición adelantada y un remate de Pablo Álvarez que Zubizarreta salvó de forma providencial sobre la línea. Pero a los 17 minutos llegó la apertura del marcador con una verdadera genialidad: Mauro Olivera sacó un soberbio disparo de media distancia que se coló en el ángulo, dejando sin respuesta al arquero Hernán Espinosa. 1 a 0.
Nueva Palmira no bajó los brazos. A los 36′, Zubizarreta probó de media distancia y volvió a impactar en el horizontal del arco local. La Roja respondió con un remate de Diego Seoane que pegó en el vertical, y a los 39′ llegó el segundo: Rafael Mendy filtró un pase perfecto para que Olivera, con una exquisita definición por encima del arquero, pusiera el 2 a 0.
Cuando el primer tiempo parecía encarrilado, a los 46′ apareció Facundo Díaz para conectar de cabeza por el segundo palo y reducir a 2 a 1, dándole vida a la visita de cara al complemento.
Sufrimiento, una salvada histórica y el golpe de gracia
Para la segunda mitad, el técnico Alfonso Domínguez refrescó el ala izquierda: ingresaron Felipe Monzón y Stiven Sosa por Diego Pereira y Maximiliano Bolognini. Por el lado visitante, entró Cristian Bosarich por Víctor Sandes.
El inicio del segundo tiempo trajo el momento de mayor peligro para el local. Tras un error de Pablo Álvarez, Facundo Díaz tuvo el empate en sus pies, pero Felipe Monzón se vistió de héroe para salvar el balón sobre la línea. La visita, empujada por la necesidad, fue permanentemente al ataque, dejando espacios en el fondo que Durazno no tardó en aprovechar.
A los 9′ de la segunda mitad, Olivera avisó con un remate que Espinosa tapó de manera notable. Pero el atacante tendría su revancha. A los 26 minutos, una gran jugada colectiva sentenció la historia: Martín Ferrán cedió para Stiven Sosa, quien asistió a Mauro Olivera para que el artillero local marcara su tercer gol de la noche y pusiera el definitivo 3 a 1.
Próxima parada: Maldonado
Con esta victoria, Durazno mostró las virtudes que lo hacen peligroso en instancias de eliminación directa: efectividad en los momentos clave, solidez colectiva y la capacidad de castigar al rival incluso cuando este generó oportunidades claras. Nueva Palmira fue un adversario combativo que en otra noche podría haber complicado más el resultado, pero la Roja tuvo a Olivera en estado de gracia.
Ahora viene el desafío más exigente: Maldonado en semifinales. El primer partido se jugará con Durazno como visitante, lo que pone el peso del resultado inicial en la capacidad del equipo para rendir lejos del Landoni. Con el nivel mostrado en esta serie y la confianza que da una clasificación holgada, la Roja tiene argumentos para soñar con más.

