Caterina Altesor ganó sin derrotas en Montevideo y Sheyla Machado venció a la campeona nacional, en una actuación histórica de la Escuela Duraznense de Ajedrez que reafirma al departamento como potencia del deporte ciencia.
Un escenario emblemático para una gesta duraznense
La Torre de Antel fue mucho más que un ícono arquitectónico durante la última semana. Allí, en pleno corazón de Montevideo, se escribió una de las páginas deportivas más destacadas del año para Durazno.
Las representantes de la Escuela Duraznense de Ajedrez se midieron con las mejores ajedrecistas del país y respondieron con juego sólido, temple competitivo y resultados que resonaron a nivel nacional.
Altesor, campeona invicta
La actuación de Caterina Altesor fue, sencillamente, impecable. A lo largo de cinco rondas de máxima exigencia, mantuvo su marcador sin derrotas y se consagró campeona de forma invicta.
Su desempeño combinó precisión en las aperturas, lectura clara del medio juego y una frialdad determinante en los finales, virtudes que la llevaron a lo más alto del podio y la confirmaron como una de las figuras emergentes del ajedrez uruguayo.
Cinco rondas, cero derrotas y un título que posiciona a Durazno en la cima del ajedrez femenino.
Machado y una victoria que marcó al torneo
El cuarto puesto de Sheyla Machado tuvo sabor a hazaña. La joven duraznense captó la atención de especialistas y aficionados al derrotar, con una partida estratégica de alto nivel, a Nahiara Fabra, campeona uruguaya vigente.
Más allá de los puntos obtenidos, la victoria envió un mensaje contundente sobre el crecimiento competitivo que se está gestando en Durazno y el nivel que ya exhiben sus jugadoras en escenarios de máxima exigencia.
Un camino planificado hacia lo más alto
Los resultados en Montevideo no son casualidad. Forman parte de una planificación sostenida con vistas al calendario oficial de la Federación Uruguaya de Ajedrez.
El próximo desafío será en el departamento de Soriano, donde a fines de febrero se disputará la semifinal del Campeonato Uruguayo, instancia clave para medir aspiraciones y consolidar el proceso competitivo.
El horizonte es ambicioso y claro: lograr la clasificación a la gran final nacional y proyectarse a la competencia internacional, con la mirada puesta en un torneo de alto nivel en Uzbekistán, referencia mundial del ajedrez moderno.
Ajedrez como herramienta educativa y social
Desde la Escuela Duraznense de Ajedrez, el balance va más allá de los trofeos. Se subraya el valor del ajedrez como herramienta educativa, formativa y de transformación social.
“El compromiso y la disciplina de Sheyla y Caterina reflejan un trabajo sostenido. Buscamos que el ajedrez sea un pilar en la formación de nuestros jóvenes”, destacó el docente y entrenador Carlos Martínez.
El éxito en la Torre de Antel reafirma que, con formación técnica y acompañamiento, el interior del país no solo compite, sino que puede liderar las disciplinas intelectuales en Uruguay. Durazno, esta vez, movió sus piezas con maestría.

