Este fin de semana comienza a rodar la pelota en la Divisional B del fútbol de Durazno, pero la previa al campeonato está marcada por un fuerte conflicto económico y gremial entre la liga y los árbitros. El torneo de ascenso contará esta temporada con la participación de Rampla Juniors, Molles, La Lanera y Artigas, pero los primeros encuentros se disputarán sin los referíes de AIDU, la gremial independiente.
ADAF dirigirá el arranque tras la falta de acuerdo
La decisión fue comunicada el pasado lunes en la sesión del Consejo de Liga por su presidente, Juan Cossa, quien justificó la medida argumentando que «no hubo acuerdo económico» con los Árbitros Independientes de Durazno (AIDU). En consecuencia, los primeros partidos de la Divisional B serán dirigidos por jueces pertenecientes a la Asociación Duraznense de Árbitros de Fútbol (ADAF).
La versión de AIDU: «Una falta de respeto»
En diálogo con El Acontecer, representantes de AIDU rompieron el silencio y manifestaron un profundo descontento con las condiciones laborales impuestas por la liga. Desde la gremial calificaron los aranceles propuestos como «una falta de respeto» y denunciaron una importante pérdida salarial acumulada durante años.
Según explican, mientras el costo de vida ha subido de forma significativa, los ajustes aplicados al arbitraje rondan apenas el 5% o 6% anual, lo que genera una pérdida sostenida del poder adquisitivo de quienes integran la terna arbitral cada fin de semana.
A ese cuadro se le suma el malestar por la forma de pago. A diferencia de otras ligas donde los honorarios se abonan al finalizar los encuentros, en Durazno los pagos se realizan los días jueves o viernes posteriores a la fecha, un diferimiento que la gremial considera injustificado.
Reclamos contra ADAF y contra la dirigencia de los clubes
El conflicto también dejó expuestas las grietas internas en el referato local. Desde AIDU acusan a la cúpula de ADAF de haber cedido ante presiones. Según esta versión, la asociación habría aceptado los aranceles bajo la advertencia de que, de no hacerlo, sus integrantes serían bajados de las competiciones de OFI.
La gremial independiente también apuntó directamente contra lo que consideran una hipocresía en el sistema: cuestionan que los clubes se quejen de los costos arbitrales mientras, de forma extraoficial, pagan sueldos elevados a los futbolistas.
«Es fácil hacer campeonatos pagando dos pesos al arbitraje. Hay jugadores que van a ganar $50.000 por mes, lo cual es verídico, pero a los que mandan al frente con la opinión pública es a los árbitros», sentenciaron desde AIDU. La conclusión de la gremial es tajante: la mentalidad actual de la dirigencia solo agravará la situación del fútbol local.
Los números sobre la mesa
Para graficar la magnitud del conflicto, la gremial transparentó los aranceles nominales estipulados para la actual temporada por categoría:
- Sub-14, Sub-16 y Sub-17: $3.400 por partido.
- Sub-20: $3.680 por partido.
- Divisional B: $3.850 por partido.
- Divisional A: $6.410 por partido.
El desglose real: qué cobra cada árbitro
Lo que a simple vista podría parecer un monto razonable se reduce notablemente al analizar el desglose real de los pagos. Desde AIDU explican que a los aranceles brutos se les debe aplicar un 10% de descuento, y que el monto líquido resultante no es para una sola persona, sino que se divide entre los tres integrantes de la terna arbitral: la mitad va para el árbitro central y la otra mitad se reparte entre los dos asistentes.
La gremial remarca además una llamativa desproporción: dirigir un partido de Sub-14 (categorías infantiles, por $3.400) implica apenas $450 menos que dirigir un encuentro de Divisional B entre adultos ($3.850), una categoría de mayor exigencia física, técnica y disciplinaria.

