Más de 120 deportistas de todo el país se reunieron en el Terry Johnson. El campamento es el primer paso para conformar la selección de boxeo del interior.
El pasado sábado, el Complejo Terry Johnson de Durazno fue el epicentro del pugilismo regional. El campamento de entrenamiento de la Región Centro Sur, organizado por la Unión de Boxeo Centro Sur con el respaldo del Gobierno de Durazno, la Secretaría Nacional del Deporte y la Selección Uruguaya de Boxeo, reunió a más de un centenar de deportistas en una jornada que se extendió desde las 9 hasta las 18 horas.
Edgard Maciel, encargado de la Escuela de Boxeo de Durazno, hizo un balance categórico: «Tuvimos aproximadamente 100 participantes que llegaron desde Montevideo, Rocha, Florida, Flores, Sarandí Grande, Paso de los Toros y, por supuesto, de Durazno». En el pico de la tarde, con la lluvia obligando a concentrar todo adentro, el gimnasio albergó más de 120 personas moviéndose simultáneamente. «No hay otro lugar que tenga esa infraestructura. Nos acomodamos y funcionamos a la perfección», destacó Maciel.
La jerarquía del encuentro quedó reflejada en las figuras presentes: Rodrigo Barriuso, entrenador de la selección uruguaya, y Ana Ortiz, directora de programas especiales de la Secretaría del Deporte, estuvieron en Durazno para acompañar la jornada.
Teoría por la mañana, práctica por la tarde
La dinámica del campamento tuvo dos etapas bien diferenciadas. Durante la mañana, de 10:00 a 12:00, el trabajo fue teórico: se abordaron las nuevas tendencias del deporte y los formatos competitivos vigentes tanto a nivel nacional como internacional. Por la tarde, la actividad se volcó a la práctica mediante circuitos en diferentes estaciones, con foco en los aspectos musculares, técnicos y tácticos. El cierre incluyó una jornada deportiva abierta en la cancha exterior y exhibiciones a cargo de los alumnos más avanzados.
El gran objetivo: una selección del interior
Más allá del entrenamiento puntual, el campamento tiene un propósito de largo aliento. Maciel fue claro al explicarlo: «Esto fue una base para armar un seleccionado del interior. Buscamos tener cercanía con las distintas academias, conocer los niveles de trabajo y unificar criterios. Muchas veces, por lejanía, logística o falta de recursos económicos, una academia queda muy alejada de otra para alcanzar su mejor nivel».
El diagnóstico que subyace es conocido por quienes trabajan en el deporte del interior: la dispersión geográfica y la desigualdad de recursos generan academias que trabajan en soledad, sin referencia de pares ni acceso a niveles competitivos que les permitan crecer. El campamento del sábado fue pensado como el «puntapié inicial» para construir un seleccionado regional unificado que cambie esa realidad y encare la temporada competitiva anual con una estructura sólida.
La escuela local, en su mejor momento
El crecimiento del boxeo en Durazno tiene cifras concretas que lo respaldan. La Escuela de Boxeo cuenta actualmente con 140 alumnos, con clases en doble turno: por la mañana a cargo del profesor Diego Gómez y por la tarde en forma conjunta con Maciel.
La proyección social de la disciplina va más allá del gimnasio principal. La escuela trabaja en paralelo con otras disciplinas de combate —como taekwondo y karate en las instalaciones de la ex IBA— y lleva el deporte al Instituto Nacional de Rehabilitación (INR), un programa que el propio Maciel destaca como una de las dimensiones más significativas del trabajo que realizan.

