Durante décadas se creyó que la Tapera de Oribe, un sitio arqueológico sobre la ruta 19, había pertenecido al brigadier general Manuel Oribe. Pero según explicó el historiador Oscar Padrón Favre, la propiedad real correspondió a su hermano menor, el general Ignacio Oribe —una confusión que persiste incluso en la placa colocada en el lugar hace medio siglo—. La aclaración surgió este sábado en la presentación de la tercera edición de «La Tapera de Oribe», el libro de Guzmán Garrido Rosa que reúne más de 500 piezas históricas rescatadas con detector de metales en el paraje Las Rengas, entre ellas monedas coloniales y botones militares vinculados al cuartel de Ignacio Oribe.
La actividad, organizada por la Comisión de Jóvenes de Durazno, se realizó a las 12:00 en la Casa del Partido Nacional, ubicada en Rivera 647 esquina Eusebio Píriz, bajo el nombre «A la mesa con Guzmán Garrido Rosa».
Un libro que crece con cada edición
La obra es un trabajo independiente de Garrido, su primer libro, que ya llegó a su tercera edición: pasó de 115 a 160 páginas, con la incorporación de nuevos hallazgos y documentos históricos.
Un sitio poco conocido, con dos construcciones
El libro toma su nombre de un sitio arqueológico ubicado sobre la ruta 19, donde se conservan dos construcciones de ladrillo antiguo distantes unos 700 metros entre sí. La primera, cercana a la ruta, conserva varias habitaciones y un muro perimetral extenso, que podría corresponder a un pequeño fortín de avanzada. La segunda, de mayores dimensiones y conocida como «Las Taperas de Oribe», tiene un cartel colocado por vecinos hace medio siglo que dice: «Homenaje al Brigadier Manuel Oribe, Libertador de los negros. La Comisión Ramón Alfonso y Fernando Crossa. Cerro Chato 13-9-70».
De quién fueron realmente esas tierras
Oscar Padrón Favre explicó el origen de esas tierras y aclaró la confusión frecuente sobre a quién perteneció el lugar. «Esas tierras al este de Durazno integraron una propiedad mucho mayor entre el río Yí y el arroyo del Cordobés, que perteneció a Margarita de Viana y Alzáibar, hija del primer gobernador de Montevideo, José Joaquín de Viana», señaló.
Según Padrón Favre, Margarita de Viana heredó los campos al fallecer su primer esposo, el español Juan Pedro de Aguirre, con quien no tuvo hijos, y los administró siempre desde Montevideo sin residir en ellos. En su testamento legó las tierras al sur del arroyo de Las Palmas a sus sobrinos, los hermanos Ignacio, Francisco y María Josefa Oribe. La división de los campos entre los herederos se concretó recién hacia 1830, y los terrenos donde se ubica la actual tapera correspondieron al general Ignacio Oribe, hermano menor del brigadier general Manuel Oribe.
«El apellido Oribe llevó a que, en algún texto, por error se haya atribuido la propiedad a Manuel Oribe, incluso la placa colocada allí por vecinos medio siglo atrás alude al brigadier Manuel Oribe. Pero de acuerdo a la documentación conocida, allí nunca fue propietario Manuel Oribe, y sí sus hermanos», precisó el historiador.
Padrón Favre planteó además una pregunta abierta sobre el origen de la construcción: «¿Esos restos de gruesos muros corresponden a una edificación mandada a construir por el general Ignacio Oribe o fue hecha por Juan Pedro de Aguirre y su esposa Margarita Viana, pero dado el prestigio del general Ignacio Oribe terminó quedando en la memoria del pago su nombre? Tiendo a inclinarme por esta segunda posibilidad».
Quién fue Ignacio Oribe
Ignacio Oribe integró, junto a su hermano Manuel, las filas artiguistas como teniente. Durante la gobernación de Otorgués actuó en India Muerta, Paso Cuello y Casavalle. Liberado en 1824 por los portugueses, retornó a la Banda Oriental y se convirtió en uno de los colaboradores activos de la Cruzada Libertadora. Organizó los «Dragones Libertadores» en la zona y tuvo actuación destacada en la Batalla de Sarandí, por la que fue condecorado en la gesta de Ituzaingó.
Ocupó luego el cargo de ministro de Guerra en el gobierno provisional de Juan Antonio Lavalleja. Durante la Guerra Grande fue nombrado Comandante General de la Campaña, tuvo un papel determinante en el triunfo de Carpintería, pero resultó derrotado en la Batalla de Palmar, lo que derivó en un nuevo exilio, esta vez recibido por Juan Manuel de Rosas.

