En pleno show de Carlos Baute en el 52.º Festival de Folclore de Durazno, un duraznense se arrodilló sobre el escenario y sorprendió a su pareja con una propuesta que emocionó al Parque de la Hispanidad.
Una noche que ya es parte de la historia
La 52.ª edición del Festival Nacional e Internacional de Folclore de Durazno dejó postales musicales inolvidables —entre ellas el Charrúa de Oro para Chacho Ramos—, pero también regaló una escena que trascendió el espectáculo.
Frente a unas 45.000 personas en el Parque de la Hispanidad, y con la complicidad del artista venezolano Carlos Baute, el duraznense Nicolás Nessi se arrodilló sobre el escenario “San Pedro del Durazno” y le pidió matrimonio a Daiana Nantes.
La respuesta fue un “sí” que desató una ovación generalizada y lágrimas entre el público.
Fue la primera vez, en 52 ediciones del festival, que se vivió una propuesta de matrimonio sobre el escenario principal.
Un plan que nació en el mismo día
La idea surgió de manera espontánea. Nicolás ya había llevado los anillos al festival, pero fue al llegar y ver la prueba de sonido de Baute cuando se animó a pensar en algo más grande.
Con la ayuda de una amiga que ofició de cómplice, logró que la organización y el equipo del artista conocieran su intención. La condición fue clara: la propuesta debía realizarse arriba del escenario.
Y así fue.
“Colgando en tus manos”, la canción que los une
La elección del momento no fue casual. Nicolás y Daiana celebraban su sexto aniversario y una de las canciones que los identifica como pareja es “Colgando en tus manos”, tema con el que Baute cerró su show en Durazno.
“La idea se nos fue de las manos, fue muchísimo mejor de lo que imaginábamos”, recordó Nicolás en diálogo con este medio. Para Daiana, conocer personalmente al artista fue, según él mismo describió, “como tocar el cielo con las manos”.
Del baile a la pregunta
Tras interpretar una canción, Baute eligió una pareja del público para bailar una bachata. Esa pareja fue la de Nicolás y Daiana. Ella no sabía lo que estaba por suceder.
Minutos después, sobre el escenario y con la voz entrecortada por la emoción, Nicolás se arrodilló. Los nervios jugaron su papel, pero el artista supo sostener el momento pidiendo un aplauso que ayudó a recomponer la escena.
Entonces llegó la pregunta. Y el “sí”.
“Capaz que si lo pensaba con tiempo no me salía. Fue cien por ciento espontáneo”, confesó Nicolás.
Una historia que empezó hace seis años
Nicolás, músico y guitarrista, nació y creció en Durazno, aunque hoy reside en San José junto a Daiana, maragata. Hace seis años comenzaron su relación y hace tres nació Clara Belén, su hija, cuyo nombre rinde homenaje a la madre de Nicolás.
El festival, al que él define como “el más grande del Uruguay” y al que está ligado desde la infancia, terminó convirtiéndose en el escenario perfecto para sellar una historia personal que ya tenía raíces profundas.
¿Boda en Durazno?
Aunque hoy viven en San José, la pareja tiene claro que el casamiento será en Durazno. “No me sentiría a gusto si no lo hiciera en mi tierra”, afirmó Nicolás.
Las ceremonias civiles se realizan en el histórico Palacete de Penza, y el intendente Felipe Algorta, en su calidad de jefe comunal y presidente de la comisión organizadora del festival, tiene la potestad de celebrar matrimonios.
La idea —que hoy suena a deseo compartido por muchos— sería coronar la historia con la Banda de Músicos de la Fuerza Aérea Uruguaya interpretando la marcha nupcial, teniendo en cuenta que Nicolás integra esa formación.
“El vals tiene que ser con la banda en vivo”, aseguró.
Amor frente a miles de testigos
En medio de un festival que convocó a decenas de miles de personas y que tuvo figuras internacionales sobre el escenario, fue el amor el que terminó robándose la escena.
Como escribió Pablo Neruda, “si nada nos salva de la muerte, al menos que el amor nos salve de la vida”. En Durazno, por una noche, el festival también fue eso: una declaración pública de amor ante 45.000 testigos y el eco emocionado de todo un parque que aplaudió de pie.

