María Paz y Emanuela Abella Olivera fueron elegidas Paisanitas del 25.º Encuentro Gaucho, en una jornada cargada de ternura, identidad y orgullo criollo que tuvo su punto más alto en el multitudinario desfile por Durazno.
Un gesto simbólico que mira al futuro
El 25.º Encuentro Gaucho dejó una de sus postales más emotivas con la elección de las Paisanitas del evento. En el marco de las actividades tradicionales, las hermanas María Paz Abella Olivera y Emanuela Abella Olivera fueron distinguidas por encarnar, desde la niñez, los valores más profundos de la cultura criolla.
La elección tuvo como objetivo central revalorizar las costumbres y tradiciones entre los más chicos, entendiendo que la defensa de la identidad gaucha también se construye desde la infancia, con gestos simples, afecto y pertenencia.
Elegancia, carisma y amor por el caballo
Las hermanas Abella Olivera fueron reconocidas por su elegancia en la vestimenta tradicional, su simpatía, gracia y el vínculo natural con el caballo. Junto a su familia integran la aparcería Los Orejanos, desde donde participan activamente en las expresiones del tradicionalismo local.
El reconocimiento fue recibido con alegría y orgullo por el entorno familiar y por quienes acompañaron el Encuentro Gaucho, entendiendo que se trata de un estímulo para que sigan levantando la bandera de la tradición criolla y proyectándola en el tiempo.
La elección de las Paisanitas puso en primer plano la ternura y el compromiso de quienes serán las futuras guardianas de la tradición.
Un momento cargado de emoción colectiva
La distinción se vivió como un momento especial dentro de una fiesta popular marcada por la participación masiva y el sentido de pertenencia. Junto a otras niñas que formaron parte del desfile, María Paz y Emanuela representaron lo mejor de la cultura gaucha desde la inocencia, el carisma y el orgullo de vestir las pilchas tradicionales.
Fue, sin dudas, una escena que combinó emoción y memoria, reafirmando que la tradición no es solo pasado, sino también presente y futuro.
Más de 1.600 jinetes en las calles de Durazno
El Encuentro Gaucho tuvo además uno de sus puntos más impactantes con el tradicional desfile de caballería, que congregó a más de 1.600 jinetes a caballo y carruajes, pertenecientes a 57 aparcerías e instituciones tradicionalistas de distintos puntos del país.
Participaron delegaciones de Lavalleja, Canelones, Colonia —incluyendo Tarariras, Nueva Helvecia y Santa Ana—, Flores, Florida —Sarandí Grande, Goñi y Maciel—, San José, Cardona, Paso de los Toros y numerosas localidades del departamento de Durazno, como Ombúes de Oribe, Sarandí del Yí, Sandú, Feliciano, Carlos Reyles, Blanquillo y Camino a la Cadena.
Una ciudad volcada a la fiesta criolla
El recorrido partió y retornó al Parque de la Hispanidad Dr. Raúl Iturria Igarzabal, transitando por calles emblemáticas de la ciudad. A lo largo de todo el trayecto, miles de personas acompañaron el paso de las aparcerías con aplausos, vítores y el clásico grito de “¡Viva la Patria!”.
Ataviado con las pilchas gauchas, el propio intendente Felipe Algorta participó del desfile y, al regresar al parque, dirigió unas palabras al público, destacando el crecimiento sostenido del Encuentro Gaucho y el compromiso colectivo que lo hace posible.
“Esto se hace cada vez más grande y no es casualidad. Cada una de las aparcerías hace que esto sea posible”, expresó el jefe comunal, agradeciendo a todas las delegaciones participantes.
Tradición que se hereda y se celebra
La elección de las Paisanitas y el multitudinario desfile confirmaron que el Encuentro Gaucho no es solo un evento, sino una expresión viva de identidad. En Durazno, la tradición se hereda, se aprende y se celebra, con niñas como María Paz y Emanuela como símbolo de una cultura que sigue creciendo, generación tras generación.

