El historiador duraznense integró por décima vez el jurado del concurso de aparcerías en la 39ª Fiesta de la Patria Gaucha, celebrada en Tacuarembó.
La 39ª edición de la Fiesta de la Patria Gaucha, celebrada en la Laguna de las Lavanderas en Tacuarembó, volvió a contar con una destacada presencia duraznense. Además del primer lugar obtenido por el Conjunto de Danzas Weisman Sánchez Galarza en el concurso nacional «Prof. Uruguay Nieto» —repitiendo el logro del año anterior entre nueve grupos participantes— y de la labor de Alvin Vera como jefe técnico del escenario principal, el Lic. Oscar Padrón Favre cumplió nuevamente un rol de relevancia: integrar el jurado del exigente concurso de aparcerías, uno de los espacios más emblemáticos de la fiesta.
El historiador duraznense fue convocado por primera vez para esta tarea en 2016 y desde entonces participa cada año junto a Juan Pablo Nieto y Gustavo Lotito. Una década evaluando fogones y recreaciones históricas en el evento tradicionalista más importante del país.
Juzgar la historia recreada
El concurso de aparcerías no es una competencia folclórica convencional. Cada aparcería participante debe recrear una temática específica vinculada a la historia uruguaya, construyendo ambientaciones que pueden incluir estancias, galpones de esquila, fortines, escuelas rurales o estaciones de ferrocarril. El jurado evalúa tanto la fidelidad histórica como la calidad de la puesta en escena.
«Somos los encargados de juzgar los fogones y la recreación histórica, que es una parte muy importante de la Patria Gaucha, donde cada aparcería representa una temática específica vinculada a la historia de nuestro país», explicó Padrón Favre en diálogo con El Acontecer.
Esta edición contó con tres categorías: la primera con 12 aparcerías, la segunda con nueve y la tercera —considerada una instancia de aspirantes— con ocho grupos participantes.



Los resultados del concurso
El primer lugar de la edición 2026 fue para el Fogón de Curtina. El podio se completó con Patria y Tradición en segundo lugar y A Poncho y Espuela en tercero. Las posiciones siguientes correspondieron a Batoví Bonilla (4°), Los 33 y Puntas de Tres Cruces (5°) y Caraguatá (6°).
Recreaciones que emocionan al historiador
Para Padrón Favre, integrar el jurado no es solo una responsabilidad técnica. Es también una experiencia personal intensa para alguien que ha dedicado su vida al estudio de la historia uruguaya.
«Para alguien que se ha dedicado a la historia, entrar en contacto con estas recreaciones que muestran cómo era una antigua estancia, un galpón de esquila o un fortín en el norte del país es algo muy emocionante. También se representan los ranchos iluminados por candiles, los relatos sobre las dificultades para acceder a la atención médica en el campo y el papel de curanderos o hidrópatas», describió.
La variedad temática de las propuestas también lo sorprende cada año. Entre las recreaciones que ha presenciado se cuentan episodios vinculados a las leyendas sobre Carlos Gardel, los rancheríos donde se refugiaban esclavos que escapaban de Brasil en busca de libertad, y figuras históricas como Melchora Cuenca —la última compañera de José Artigas— y Guyunusa, la mujer charrúa llevada a Francia en el siglo XIX.
Un esfuerzo movido por amor, no por dinero
Uno de los aspectos que más destaca el historiador es el enorme trabajo que implica la preparación de cada fogón. Muchas construcciones comienzan a levantarse desde enero, aunque al finalizar la fiesta el predio se desmonta por completo. Sin embargo, la investigación y preparación continúa durante todo el año: las aparcerías consultan historiadores, utilizan bibliografía especializada y en algunos casos acceden a archivos documentales.
«La gente estudia mucho para armar los fogones. Es realmente admirable», afirmó Padrón Favre, quien subrayó que detrás de cada participación no hay un objetivo económico: «Por el contrario, seguramente todas las aparcerías invierten mucho tiempo y recursos para lograr estas recreaciones».
Por eso, el historiador no duda en afirmar que la Patria Gaucha es un evento sin equivalente en la región: «No solo no se repite en Uruguay; tampoco en Argentina ni en Brasil hay algo similar».
El desafío pendiente: Durazno en el concurso
Históricamente, la mayoría de las aparcerías participantes provienen de Tacuarembó, con presencia también de delegaciones de Cerro Largo, Rivera y Paysandú. Padrón Favre señaló que sería un logro significativo que Durazno pudiera contar algún día con representación propia en el concurso, aunque reconoció las dificultades que eso implica.
«Del sur del río Negro no recuerdo haber juzgado alguna aparcería, aunque se entiende porque implica un esfuerzo muy grande en lo económico y en el trabajo que requiere», concluyó.

