Con 18 años, desfiló en Durazno portando el Pabellón Nacional y su fotografía se viralizó dentro y fuera del país, convirtiéndose en símbolo de orgullo y tradición oriental.
Una postal que cruzó fronteras
Hay imágenes que dicen más que mil discursos. En el 25.º Encuentro Gaucho celebrado en el Parque de la Hispanidad Dr. Raúl Iturria Igarzabal, una fotografía logró algo poco frecuente: emocionar, multiplicarse en redes sociales y llegar a uruguayos radicados en distintos rincones del mundo.
La protagonista fue Luisana Gómez, de 18 años, integrante de la Aparcería El Cencerro. Durante el desfile de caballería, portó el Pabellón Nacional con firmeza, serenidad y un porte que no pasó desapercibido.
En cuestión de horas, la imagen comenzó a circular en grupos y plataformas digitales, acompañada de mensajes de orgullo y reconocimiento.
“El reconocimiento ya lo tuvo: fue el amor de la gente”, expresó su madre.
Orgullo sencillo y trabajo cotidiano
Luisana cursa sexto año y trabaja en la carnicería La Esperanza. Quienes la conocen la describen como una joven sencilla, humilde y trabajadora.
Su madre, María Echandía, relató que la repercusión fue totalmente espontánea. “Esa foto ni siquiera la pedimos. Surgió sola. La gente admiró su porte, la elegancia y el orgullo con el que lleva la bandera”, señaló.
Para la familia, el impacto fue tan inesperado como emotivo.
Una aparcería que apuesta a la tradición
Luisana integra, junto a sus padres María y Daniel Gómez, la Aparcería El Cencerro, fundada el 24 de febrero de 2024 y conformada por familias trabajadoras comprometidas con la tradición criolla.
Durante el desfile, además del Pabellón Nacional, otras damas representaron distintos pabellones, incluido el de Durazno. Los vestidos fueron confeccionados por Mía Rafaela, cuidando cada detalle para honrar los colores patrios.
“Luisana salió a desfilar como siempre, incluso amanecida, sin imaginar lo que iba a pasar”, contó su madre.
Un deseo que trasciende la imagen
Entre los comentarios y mensajes que circularon en redes, muchos pedían que la joven recibiera algún reconocimiento formal. Uno de los deseos expresados fue que la fotografía llegue a las máximas autoridades departamentales y nacionales, entre ellas el intendente Felipe Algorta y el presidente Yamandú Orsi.
Sin embargo, para su entorno, el mayor reconocimiento ya está dado: el afecto colectivo.
Mucho más que una foto
Más allá de la viralización, la imagen encierra un mensaje profundo. No se trata solo de una joven con un vestido que armoniza con la bandera. Es la representación de una identidad que se vive y se hereda.
En el gesto firme de Luisana, muchos vieron reflejada una Patria viva, la tradición que sigue latiendo en cada desfile y en cada generación que elige honrarla.
En un mundo donde todo pasa rápido, una fotografía tomada en Durazno logró detener el tiempo por un instante y recordar algo esencial: el orgullo de ser uruguayo también se expresa en los detalles más simples y auténticos.

