La Asociación Amigos de la Música “Julio Martínez Oyanguren” cumplió el pasado 25 de agosto sus primeros 85 años de fundación. La institución fue creada en 1941 por iniciativa de un grupo de duraznenses preocupados por la difusión de la música en nuestra ciudad.
Dicho grupo se reunió alrededor del Dr. Ernesto Filippini Rossi, médico, educador y fundamentalmente melómano, que fue su primer presidente y creador del grupo coral que dio inicio formal a las actividades de la asociación en el medio el 25 de agosto de 1941 con un concierto llevado a cabo en el Teatro Español.
El 24 de mayo del mismo año, en reunión llevada a cabo en uno de los salones del Club Uruguay, se decidió la formación de esta entidad.
Luego, el 28 del mismo mes, se procedió a conformar con todos los interesados un coro que fue conocido luego como la Coral de la asociación, y que tuvo como primer director al citado Filippini Rossi.
La asociación contó también con una orquesta integrada por músicos locales e invitados y cuyo director fue el maestro Raúl H. Evangelisti.
Al año siguiente, en 1942, la Coral y la orquesta quedaron bajo la orientación musical de Evangelisti.
El nombre de la institución recuerda y homenajea la figura del guitarrista y compositor Julio Martínez Oyanguren.
Durante décadas la sala de la esquina de Rivera e Ibiray (hoy Wilson Ferreira Aldunate) concitó la atención del público aficionado a la música con innumerables ciclos de conciertos, recibiendo el escenario de la misma a figuras solistas, instrumentistas y cantantes, y grupos orquestales de primer nivel nacional e internacional.Fue sede entre las décadas de 1960 y 1970 del Conservatorio de Música de Durazno que tuviera en Evangelisti a su primer director.
El presente: proceso de reconstrucción
En la actualidad, con una nueva Comisión directiva electa en 2025 y presidida por Eduardo Hémala, la institución apuesta a la reconstrucción y recuperación de la sala para comenzar a generar nuevas actividades musicales, objetivo principal y fundacional.
Luego de un periodo donde se intento la reformulación edilicia del inmueble, propiedad de la institución, sin éxito, y ahora luego de sortear varios obstáculos producto de irregularidades anteriores, se piensa arribar en el corto plazo a poder dejar la sala Martínez Oyanguren en condiciones de ser un espacio más para la difusión de creadores locales en clara apuesta por la cultura.

