El más reciente informe del Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA), el Estado Global de la Democracia 2025, traza un mapa geopolítico caracterizado por la «incertidumbre radical» en la gobernanza democrática a nivel mundial. El estudio, que evalúa el desempeño de 174 países, revela una tendencia preocupante: en los últimos cinco años, más de la mitad de las naciones (94, 54%) han experimentado un retroceso en al menos uno de sus indicadores democráticos, frente a solo 55, (32% que han registrado avances. Este sombrío panorama global se refleja de manera particular en la región de las Américas.
Los cuatro pilares analizados son: Representación, Derechos, Estado de Derecho y Participación.
La Representación tuvo el mejor desempeño, con 47 países en la franja alta. Sin embargo, el año 2024 (un “súper ciclo electoral”) trajo el puntaje global más bajo en Representación desde 2001.
El Estado de Derecho sigue siendo la categoría más débil: 71 países (41%) tuvieron bajo desempeño, con caídas notorias en independencia judicial.
En Derechos, la caída más amplia se dio en la Libertad de Prensa, con retrocesos en 43 países, lo que amenaza la rendición de cuentas y la participación informada.
La Participación se mantuvo relativamente estable: solo 11 países cambiaron significativamente. De ellos, 9 retrocedieron (Afganistán, Nicaragua, Rusia, entre otros) y 2 mejoraron (Brasil y Fiyi).
La segunda parte del informe aborda la intersección entre migración y democracia. En 2025, 304 millones de personas (3,7% de la población mundial) viven fuera de su país de nacimiento. Aunque muchas migraciones son regionales, el fenómeno plantea preguntas clave sobre ciudadanía, pertenencia, igualdad de derechos e inclusión democrática.
Sobre el voto desde el extranjero concluye que uede reforzar la resiliencia democrática y difundir normas democráticas en países de origen y de acogida.
Sin embargo, la participación de las diásporas suele ser baja y la información pública sobre votantes elegibles es limitada. Los sistemas legales y administrativos son cruciales: un diseño cuidadoso puede ampliar el acceso y la participación.
La conclusión: la democracia requiere paciencia, mantenimiento y, a veces, reinvención.
LAS AMÉRICAS
Entre 2019 y 2024, 15 países de las Américas retrocedieron en al menos un factor democrático, mientras que 11 avanzaron.
Retrocesos
El Salvador: cayó en 10 factores.
Nicaragua: retrocedió en 8.
Haití: retrocedió en 5.
Los tres sufrieron deterioros en: Acceso a la Justicia, Elecciones Creíbles, Gobierno Electo y Partidos Políticos Libres. También mostraron graves caídas en Libertad de Prensa. En Perú, la violencia contra periodistas impulsó otro retroceso.
Avances
Honduras: mejoró en 5 factores (incluyendo Corrupción, Justicia y Elecciones).
Brasil: avanzó en 4 (Libertades Civiles, Sociedad Civil, Parlamento Eficaz, Independencia Judicial).
Chile: progresó en 3 (Justicia, Libertades, Integridad y Seguridad Personal).
República Dominicana: avanzó en 3 (Corrupción, Partidos Libres, Independencia Judicial).
Mejoras puntuales en Elecciones Creíbles (Bolivia, Ecuador, Honduras, EE. UU.) y en Ausencia de Corrupción (RD, Guatemala, Honduras, Surinam, EE. UU., entre otros).
Panorama regional
Pese a los descensos, gran parte de la región se mantiene en un nivel intermedio de desempeño democrático. La mayoría de los países sigue sosteniendo elecciones periódicas: en 20 de 27, el factor de Gobierno Electo está en el nivel alto.
Migración y democracia
La migración es un eje central:
Crisis en Colombia, Cuba, Haití y Venezuela impulsan fuertes olas migratorias.
Persiste el sentimiento antiinmigrante, vinculado en la percepción pública al crimen organizado transnacional.
En EE. UU., el endurecimiento de las políticas hacia migrantes y solicitantes de asilo agudizó tensiones sociales.
Las discusiones sobre migración se entrelazan con debates raciales y de igualdad social, reflejados en el índice de Igualdad entre Grupos Sociales: solo Canadá, Costa Rica y Uruguay están en el rango alto; los peores desempeños son de El Salvador, Guatemala, Haití, Nicaragua, Paraguay y Venezuela.
Algunas experiencias positivas: Brasil, Colombia y Uruguay avanzaron en la regularización e inclusión de migrantes y retornados, lo que podría mejorar igualdad y bienestar en el futuro.

